PAUTAS PARA LA PLANIFICACIÓN DEL ENTRENAMIENTO EN DEPORTES COLECTIVOS
Daniel Lapresa Ajamil. Doctor en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte.
Javier Arana Idiakez. Especialista en Psicología Deportiva.
Nos han pedido, para completar los artículos de un anterior colaborador, que abordemos la planificación del entrenamiento en el seno de los deportes colectivos. Y nos hemos prestado a ello. Ahora bien, vamos a tomarnos una pequeña licencia... vamos a saltarnos la regla básica de la planificación, aquella que explicita que el orden lógico en el proceso de planificación va de lo global a lo concreto; que, a la hora de iniciar el proceso de planificación, lo primero que hemos de esbozar es la composición general de la temporada.
Y lo vamos a hacer con el fin de facilitar al monitor-educador-entrenador el entendimiento de las herramientas que la planificación deportiva nos ofrece para ayudarnos a organizar el trabajo de condición física, así como para facilitarnos la ubicación de los contenidos técnico-tácticos en el conjunto de entrenamientos y competiciones en el seno de los deportes de equipo.
Ahora bien, quien pretenda encontrar en este artículo una “receta” o panacea de cara a la organización y secuenciación de contenidos del entrenamiento y competición en categorías inferiores -prebenjamines, benjamines, alevines, infantiles y cadetes- puede incurrir en un grave error de concepto: el pensar que los modelos de planificación son los mismos para el adulto y para el niño. Un error que se extiende de forma amplia y abundante en el ámbito del entrenamiento “formativo” con niños y que tiene dos causas principales:
Para contrarrestar esta laguna cabe destacar el actual trabajo que se está desarrollando en nuestra Comunidad Autónoma en el seno del área técnica de la Federación Riojana de Fútbol por Lapresa, Arana y Carazo, a partir de un compromiso del actual presidente de la Federación Riojana de Fútbol para con el Club de Fútbol de Autol, fruto de un encuentro formativo organizado por el Comité Técnico de Entrenadores.
Así pues, aplicar en el niño modelos de planificación adulta es como quitarle a nuestro pupilo el cuento de los Hermanos Grimm que se está leyendo y sustituirlo por un texto de Kafka -puede, incluso, que muchos adultos no pudieran asimilarlo-. Y es que cada edad -biológica no cronológica-, lleva aparejados unos contenidos determinados -con su correspondiente carga de trabajo- que el niño está predispuesto a asimilar y otros que, lejos de otorgarle mejora en el desarrollo de determinadas capacidades, pueden ser perniciosos para su desarrollo físico y/o para su autoestima.
Por último, antes de ofrecer las prometidas pautas genéricas para la planificación en deportes colectivos, dejar claro que cada deportista -en el seno de cada equipo perteneciente a cada categoría y modalidad deportiva- requiere de unos contenidos particulares que entretejer en el hilo de la planificación. Es por ello que hay que huir de planificaciones estereotipadas, de libro; porque no son reales, porque no pueden adaptarse a cada caso concreto. Cada jugador, cada equipo, posee unas peculiaridades, unos puntos fuertes a potenciar y unos puntos débiles a mejorar. Un ejemplo: Un entrenador encuentra una de las múltiples planificaciones tradicionales que existen en la literatura pseudo-científica de los deportes de equipo y decide llevarla a la práctica. No obstante, lejos de mejorar el rendimiento en los “últimos metros” los jugadores se encuentran cada vez más lentos. El entrenador profundiza en el modelo de planificación que ha utilizado y observa como las planificaciones tradicionales, por lo general, se centran en conseguir una buena base de resistencia aeróbica sobre la que asentar el trabajo explosivo de los jugadores. Así pues, se encuentra ante una pregunta sin respuesta: ¿Cómo puedo obtener jugadores explosivos y rápidos con un entrenamiento centrado en el desarrollo de las fibras lentas?
Esperamos sirva el presente ejemplo para que cada entrenador, monitor-educador, se vea sugestionado a ser el propio capitán del rumbo que ha de tomar la nave que comanda y no siga libros de rutas de otros capitanes que probablemente nunca realizaron un viaje similar o, si lo hicieron, fue con una embarcación mayor.
Pasamos ya a abordar las diferentes estructuras de planificación. Como hemos advertido en un comienzo vamos a ir de lo concreto a lo general, sin perder de vista que la dirección de la planificación ha de fluir, justamente, en sentido contrario:
- La tarea:
Constituyendo cada sesión nos encontramos con la unidad más simple de estructuración del entrenamiento como son las diferentes tareas o ejercicios. La tarea es el vehículo a través del cual vamos a conseguir los efectos del entrenamiento pretendidos. De ahí, la importancia de organizar las tareas convenientemente en el seno de la sesión.
- La sesión:
Básicamente la estructura de toda sesión puede ser la siguiente:
- La semana:
A continuación presentamos, a partir de Lapresa, Arana, Carazo y Ponce de León (2002) una propuesta lógica de organización y distribución de contenidos y cargas dentro de una semana tipo que, aunque personalizada en el fútbol juvenil, es perfectamente extensible a la práctica totalidad de deportes colectivos:
En relación con este gráfico, la carga base de trabajo de la semana bien pudiera repartirse de la siguiente forma:
Los mesociclos:
Una secuencia coherente para la organización de las semanas -por ejemplo, en meses-, ha de alternar semanas de acumulación de carga intensa (choque) con períodos de regeneración y cargas normales.
Los macrociclos:
Debido a la larga duración de la temporada de los deportes de equipo, los mesociclos se agrupan en grandes ciclos en los que se persigue alcanzar y mantener un adecuado nivel de forma.
La temporada:
Está compuesta por varios ciclos. El objetivo de la planificación es que cada sesión de entrenamiento no tenga lugar como un hecho aislado e independiente sino como un proceso integrador que dote de coherencia al conjunto de entrenamientos y competiciones de la temporada.
En deportes colectivos es difícil tener la certeza de que uno se va a hacer cargo del equipo por un número determinado de temporadas. Las presiones del entorno muchas veces impiden al entrenador abordar planificaciones de más de una temporada. Por ello, los clubes han de realizar la planificación coherente de los diferentes equipos que configuran su estructura. De esta forma, a pesar de que los entrenadores cambien, los contenidos que abordarán los niños de cada equipo, en función de su categoría, no sufrirán modificaciones.
Sirva la presente para recomendar la incorporación de coordinadores deportivos cualificados -maestros especialistas y licenciados en educación física, entrenadores titulados- en el seno de los clubes de base que, en contraprestación a un gratificación económica, puedan aportar todo aquello para lo que se han estado formando. De esta forma, podremos desterrar de nuestros entrenadores la excusa “bastante hace porque no cobra”, que se constituye en un flaco favor para nuestro deporte y nuestros niños.