Eduardo Álvarez del Palacio.
Dpto. de Educación Física.
Facultad de Educación.
Universidad de León.
Integrar e incluir a los ciudadanos con necesidades educativas especiales es uno de los retos que nuestra sociedad tiene en la actualidad. La mayoría de los Estados reconocen en sus textos constitucionales la necesidad de establecer los medios necesarios para evitar la marginación y la exclusión social por motivos raciales, religiosos, de género, de naturaleza o de condición.
En Europa se ha producido en la última década un claro proceso de concienciación social sobre este fenómeno, aunque es necesario reconocer que en el plano de los hechos todavía no existen programas, apoyos claros, inversiones y objetivos definidos que permitan cubrir esta parcela social tan importante.
La actividad física y el deporte han cumplido a través de la historia del ser humano, y lo siguen cumpliendo en la actualidad, un papel trascendental en el logro de ese proceso de integración social.
Ya Ortega y Gasset en su ensayo titulado El origen deportivo del Estado, ve en la agrupación para la realización de este tipo de prácticas físico-lúdico- utilitarias, la transición de la horda a la tribu; en su opinión, primer germen en la conformación de nuestra organización social actúal. Asimismo, en las primeras civilizaciones históricas y en todas las culturas posteriores, los juegos, la danza, la gimnasia, la carrera, la lucha, y otras prácticas físcas, han sido consideradas como manifestaciones de un alto contenido social.
Actualmente la práctica físico-deportiva es considerada como una actividad abierta para todos, una actividad de inclusión más que de exclusión por selección; una práctica, en definitiva, integradora de culturas, religiones, razas , géneros y capacidades. Así se manifiesta, por ejemplo, en la Decisión 291/2003/ del Parlamento Europeo y del Consejo, de 6 de febrero, por la que se establece el Año Europeo de la Educación a través del Deporte 2004, en cuyo apartado décimo quinto, podemos leer: “El Año Europeo de la Educación a través del Deporte complementará y reforzará la acción comunitaria existente para promover la educación y la formación, así como la integración social de las personas desfavorecidas”.
En definitiva, que el deporte para todos es considerado como un elemento integrador, fundamentado en el juego y con las connotaciones de naturalidad y espontaneidad que lo caracterizan. Es un factor de equilibrio y rescate de la situación de aislamiento del ser humano en un mundo globalizado.
En estos momentos podemos afirmar que el deporte para todos está ejerciendo esa función equilibradota sobre seis factores socioculturales y económicos que poco a poco han ido transformando el medio en el que el ser humano se desarrolla e interacciona.
El primero de esos factores es la reducción del horario laboral. El trabajo siempre ha estado en el centro de la vida del ser humano, de modo que su supervivencia ha estado estrechamente ligada al mismo. Hoy día esa tendencia se está invirtiendo y nos aproximamos a un tiempo en el que la proporción tiempo de trabajo/tiempo libre se aproximan al 30% y 70%, respectivamente. Pero cómo asegurar la estabilidad y el bienestar en una sociedad poco ocupada, es más, de qué forma activa y positiva se puede ocupar ese tiempo libre. Existe una coincidencia generalizada en que la actividad físico-lúdica y recreativa es uno de los medios importantes para la ocupación de ese espacio de tiempo vital.
El segundo factor es la ampliación de las expectativas de vida del ser humano, que sitúa su longevidad media en los ochenta años y que, unido al descenso del índice de natalidad en los Países desarrollados, situará en la década del dos mil veinte al 30% de la población por encima de los sesenta años. No cabe duda de que el bienestar físico y psíquico de estas personas exigirá a los poderes públicos la puesta en marcha de planes y programas de mantenimiento físico, utilizando el juego, el deporte para todos y el ejercicio físico como medios fundamentales para cubrir estos objetivos.
El tercer factor son los altos costes del sistema sanitario. Uno de los elementos básicos para su racionalización es el fomento de un estilo de vida saludable que facilite la prevención de riesgos en la pérdida de la salud. La inapropiada nutrición y el sedentarismo son las principales causas de riesgo en nuestra sociedad.
El cuarto factor tiene que ver con las diferencias económicas, de género y étnicas de nuestro mundo. Estos tres aspectos suponen una fuente continua de conflictos y de fracturas del orden político y social. El deporte es un medio equilibrador de estas desigualdades, facilitando la expresión de la identidad y la integración de los colectivos marginados.
El quinto factor a considerar es el crecimiento sin límites del papel de la realidad virtual del ser humano. Esto ha motivado que el nivel de esfuerzo físico en nuestras tareas cotidianas haya descendido al mínimo. Tenemos la primera generación que ha aprendido a jugar con la gamboy y la consola de videojuegos, dejando a un lado los juegos infantiles tradicionales, y provocando una enfermedad tipificada como ludopatía. También aquí el deporte, las actividades físicas en el medio natural, el juego, etc. han de ser un factor compensador determinante.
El sexto factor se deriva del fenómeno de la globalización, cuya influencia negativa en la diversidad cultural y en las relaciones interpersonales es evidente. A lo largo de la historia, el ser humano ha obtenido impresiones sociales y culturales dependientes de sus relaciones en el entorno más inmediato. Hoy día esas impresiones culturales y sociales se han generalizado, e incluso globalizado. El propio deporte es buen ejemplo de ello, puesto que sus formas, sus reglas, sus productos y, por supuesto, sus manifestaciones -los Juegos Olímpicos o los Campeonatos del Mundo de las diferentes especialidades deportivas- son prueba evidente de una globalización perfecta.
Ahora bien, más allá de la teoría, el punto de partida en la transmisión del valor integrador de la actividad físico-deportiva se encuentra en la educación básica, en la escuela, tal y como ya planteó un destacado humanista del deporte, José María Cagigal “es necesario crear un deporte infantil, por y para el niño y la niña, es decir, un deporte de adquisición y desarrollo de habilidades motrices y actitudes sociales, completamente diferente del deporte performance”. Es, en esencia, el DEPORTE ESCOLAR como forma y medio de transmisión de valores humanos y sociales.